María Guardiola ha anunciado la composición del nuevo Ejecutivo autonómico que amplía de nueve a diez el número de consejerías e introduce nuevas vicepresidencias dentro del gobierno regional.
Esta ampliación del número de consejerías supone un incremento de la estructura administrativa y, por tanto, del gasto público asociado a su funcionamiento, una decisión que contrasta con los mensajes de austeridad y contención del gasto defendidos en diferentes momentos por la propia María Guardiola y VOX.
Pese a la demora del anuncio del nuevo gobierno, los cambios son mínimos. En la práctica, únicamente se sustituyen tres consejeros respecto al anterior gobierno, manteniéndose la mayoría de los responsables políticos en sus puestos.
Además, el nuevo reparto de responsabilidades consolida la entrada de Vox en áreas que afectan directamente a políticas básicas para la ciudadanía, lo que supondrá condicionar decisiones relevantes para el bienestar social y la gestión de servicios públicos.
Ante esta situación, resulta legítimo plantear una pregunta: ¿era realmente necesario convocar unas elecciones anticipadas para llegar a un escenario prácticamente idéntico, con más consejerías, mayor gasto público y apenas cambios en el gobierno más allá de los condicionantes impuestos por VOX?
El secretario general del PSOE de la provincia de Badajoz, Manolo Borrego, ha criticado con dureza esta situación. Borrego denuncia que Partido Popular y Vox “disparan el gasto público” al aumentar las consejerías y ha señalado la “incoherencia” de ambas formaciones tras ampliar la estructura del nuevo gobierno pese a haber prometido austeridad.
Asimismo, ha calificado al nuevo Ejecutivo como “un juego de sillones” con el nuevo reparto de consejerías y ha cuestionado abiertamente el acuerdo entre PP y Vox. “Más consejerías, más gasto público y detrimento de servicios y derechos de ciudadanía”, ha resumido, reprochando además que se tomen estas decisiones “mientras hablan de recortes”.
Borrego ha expresado su preocupación por el papel que desempeñará la ultraderecha en la gestión de determinadas competencias y pone de manifiesto que los titulares de las consejerías no responden a perfiles técnicos sino únicamente políticos mostrando que “Guardiola no se fía de VOX y VOX no se fía de Guardiola”.

