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De valientes está el cementerio lleno.

por Francisco Jiménez Araya, militante socialista.

Se puede concluir, que más allá de emociones, corazonadas o simple testosterona, el peor escenario posible para el PSOE es ir a terceras elecciones, ya que perdemos votantes porque no aseguramos la fidelidad de buena parte de los que nos votaron el 26J.

Eso me decía mi vecino en más de una ocasión cuando me las daba de fuerte ante algún compañero de juego. Yo entendía que se sobrepasaban conmigo o con alguno de mis amigos y eso justificaba mi enfrentamiento, no percibía que me sacaba 15 centímetros y 20 kilos, por suerte mi vecino sí lo percibía y me animaba a que encontrase otra solución más allá de la obvia: el bofetón, que, siendo realistas, en un segundo aliviaba mi frustración. Probablemente sin darse cuenta me estaba enseñando a aplazar la gratificación: muchas veces no puedes tener lo que quieres a cualquier precio y ahora mismo; eso no era símbolo de madurez, me decía, ya tendrás momentos de imponerte a tu joven enemigo.

Ahora veo a mi familia política y, sintiéndome amenazado por nuestro adversario político, me apetece lo obvio: darle el bofetón al PP, después pienso que me saca 15 cm y 20 kilos, y entiendo que tengo que aplazar mi gratificación. Realmente, en mi ánimo no existe otra cosa que imponerme a él, me esfuerzo en analizar el contexto que vivimos y aguardar el momento… y esto es lo que veo:

Punto de partida.

Basándonos en hechos y datos contrastables, observo lo siguiente: tanto en la elecciones de 2015 como las de 2016 la participación se mantuvo en el 69%. En las primeras (2015) las 3 fuerzas de izquierda,  Psoe, Podemos y sus confluencias e IU sumaron 11,65 millones de votos; seis meses más tarde (2016), con idéntico porcentaje de participación, estos mismos partidos sumaron 10,47 millones de votos, es decir, casi 1,2 millones de votos menos, traducidos a escaños, la izquierda pasó de 161 diputados a 156, es decir,  5 diputados menos.

Intención de voto.

Según metroscopia en encuestas realizadas entre el 6 y 8 de septiembre, si hubiese terceras elecciones, el 71% de los votantes de Unidos Podemos y el 60% de los del PP indican que, con total seguridad, acudirían a votar en estas hipotéticas terceras elecciones, solo da esa misma respuesta el 46% de los votantes del PSOE y el 45% de los de Ciudadanos. La participación electoral bajará del 69% al 63%.

Todo esto expresado antes del show del partido que sin duda lo ha empeorado todo.

Fidelidad de voto.

Quienes en junio votaron al PP, un 81% indica que, de votar en unas nuevas elecciones, volvería a hacerlo por esta formación. En cambio, en el caso del PSOE este porcentaje queda en un 69%. Es decir, el electorado del PP ya plenamente movilizado es mayor que el del PSOE. En el caso de Unidos Podemos, la fidelidad de voto es similar a la del PP (79%). Por su parte, Ciudadanos sería el que más votantes habría perdido, por ahora, desde las últimas elecciones: conservaría al 67% de quienes le dieron el voto en junio.

Resultado estimado.

Con todo, los hipotéticos resultados mejorarían la situación del PP, que se sitúan en el 34,8% de los votos (+1,8%), le seguiría el PSOE con el 21,3% (-1,4%), Unidos Podemos repetiría su resultado 21,1% y bajaría Ciudadanos hasta el 12% (-1%).

Se puede concluir, que más allá de emociones, corazonadas o simple testosterona, el peor escenario posible para el PSOE es ir a terceras elecciones, ya que perdemos votantes porque no aseguramos la fidelidad de buena parte de los que nos votaron el 26J.

Ciudadanos sería el otro gran damnificado, de ahí que insista en la abstención del PSOE y apoye al PP para garantizar estabilidad al país que es realmente su “estabilidad”.

Podemos insiste una y otra vez en que “no es no”, y acusa al Psoe de apoyar al partido más corrupto de España si se decide por la abstención; repetir las elecciones parece que le permitiría, por fin y a la tercera, superar a los socialistas, evidentemente ellos quieren lo mejor para España que da la casualidad que también es lo mejor para Podemos como partido.

El PP ha ido virando su situación, tras las elecciones apelaba a un gobierno “cuanto antes”, temerosos quizás, de que la oposición se pusiese de acuerdo por alguna extraña alineación planetaria. Visto que todo empeoraba para el principal partido de la oposición, el propio Rajoy llegó a afirmar que si hubiese terceras elecciones volverían a ganarlas.

¿Unas terceras elecciones garantizan la salida de Rajoy? No ¿Unas terceras elecciones garantizan una mejora del partido socialista? No, más bien al contrario.

Mi opción es ganar tiempo, ¿para qué? Para ganar la estatura y el peso que me permitan igualarme al adversario y disputarle de igual a igual las siguientes elecciones. Ganar peso significa armarse ideológicamente, conformar el proyecto que, básicamente, resuelva los principales problemas de la gente, si recuperamos su confianza porque consigamos que se identifiquen con ese proyecto, nos darán la altura definitiva para, entonces sí, darle el bofetón electoral a Rajoy y al PP. Sin estas condiciones, cualquier enfrentamiento directo nos deja en desventaja y el bofetón lo encajaremos nosotros, apelar al “no hay miedo” en semejante desventaja es llamar a las puertas del cementerio.

Imagen: Almudena Del Mazo.l

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